SOMOS EXPERTOS EN CHAMPIÑONES
DONDE NACEN LOS CHAMPIÑONES

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Porciones: 4

Tiempo: 30 min

Los champiñones son, por mucho, uno de mis ingredientes favoritos. Siempre pienso en ellos como vegetales, aunque técnicamente son hongos. Una de las cosas que amo de ellos es su textura –puede imitar l,a consistencia de la carne, pero provee un perfil nutricional totalmente diferente. Si alguna vez has usado un champiñón portobello en lugar de carne o has puesto champiñones picados dentro de albóndigas o pastel de carne, entonces sabes de lo que hablo. A pesar de su consistencia carnosa, los champiñones de hecho son bajos en calorías pero altos en micronutientes, como selenio y riboflavina. El selenio es ampliamente conocido por su papel como antioxidante, el cual puede ayudar a reducir el estrés oxidativo. Los hongos cremini proveen 38% de la dosis diaria recomendada de selenio. La riboflavina también es conocida como vitamina B2. Los hongos son, entre los ingredientes no animales, los que proveen la mayor cantidad de riboflavinas, hecho aparte de muchos cereales comerciales que no la contienen naturalmente pero que son fortificados con ella. Una deficiencia de riboflavina es causa de problemas de piel, labios y cabello.
El sabor de los champiñones es muy variable de acuerdo con el tipo de ellos. Los champiñones cremini tienen un sabor más terroso y pronunciado que los clásicos champiñones, pero no tanto como otras variedades. Se pueden encontrar en tiendas de víveres y son más comunes que otras especies. Me encanta emplearlos en pizzas, omelettes o frittatas, y en pasta y ñoquis, como la receta aquí presentada. La receta es vegetariana (¡y vegana si no añades queso!) pero tiene una textura sustanciosa que le confieren los champiñones, además de fibra, proteína y mucho sabor. La combinación champiñón + queso de sabor pronunciado desencadena el sabor del umami.

Ingredientes

  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 180 g de champiñones cremini Monteblanco (7 medianos aproximadamente), rebanados
  • 1 ½ taza de ñoquis de papa
  • ¼ de taza de tomates deshidratados (yo empleo los que vienen en aceite. Si utilizas los que no vienen en aceite, asegúrate de añadir aceite extra en la preparación.)
  • 150 g de espinacas baby
  • 1 taza de frijoles cannellini cocidos, reducidos en sodio
  • sal y pimienta al gusto
  • queso parmesano o pecorino (opcional)

Instrucciones

Calienta sobre fuego medio un sartén con el aceite de oliva. Añade los champiñones y cocínalos hasta que se suavicen, agregando de vez en cuando pequeñas cantidades de agua para que los champiñones no se sequen demasiado.
Mientras los hongos se cocinan, pon a hervir suficiente agua para cocer los ñoquis. Cocínalos de acuerdo con las instrucciones del empaque (los que yo utilizo se hierven durante 3 minutos y luego se cuelan).
Una vez que los champiñones estén suaves, añade al sartén las espinacas baby y cocínalas hasta que se suavicen.
Agrega al sartén los tomates deshidratados y los frijoles, mézclalos bien y deja que se cocinen durante 1 minuto aproximadamente o hasta que se calienten. El aceite de los tomates formará la salsa de la preparación. Incorpora los ñoquis y sal y pimienta al gusto.
Sirve y disfruta. Recomiendo servirlos con 1 o 2 cucharadas de queso parmesano o pecorino.

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